Los páramos de Cundinamarca nos dan agua: ¿por qué los están destruyendo?
Chingaza, Sumapaz y Guerrero proveen el agua a 10 millones de colombianos. Explicamos qué los amenaza y cómo los vamos a proteger.
"Los páramos no pertenecen a las empresas mineras. Pertenecen a los colombianos. Los vamos a proteger con la ley y con presupuesto real." — Programa de Gobierno 2026
¿Qué son los páramos y por qué importan?
Un páramo es una esponja gigante de agua. Cada gramo de musgo en el páramo de Chingaza puede almacenar hasta 20 veces su peso en agua. Cundinamarca tiene cuatro grandes sistemas de páramo que proveen agua a Bogotá, Zipaquirá, Facatativá, Ubaté y decenas de municipios más.
Las amenazas reales
Hoy los páramos cundinamarqueses enfrentan tres amenazas principales:
- Minería: Solicitudes de licencias para extracción de carbón y materiales de construcción en zonas de recarga hídrica.
- Ganadería extensiva: El ganado compacta el suelo e impide que el agua se infiltre correctamente.
- Cambio climático: Las temporadas de sequía se alargan y las lluvias son más intensas pero menos frecuentes.
El plan de protección
Se propone una Ley de Páramos de Cundinamarca que prohíba definitivamente cualquier actividad extractiva en las zonas de recarga y que cree un fondo de compensación para los campesinos que cuiden el ecosistema en lugar de explotarlo. Los guardapáramos —campesinos de las comunidades— recibirán un salario mensual por su labor de conservación.
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